La uña de dios

22.04.2025

Esta es la historia de una semana completa de Apuestas. Una semana absolutamente aciaga en la que no doy una y todos los equipos hacen lo contrario de lo que deberían.

La semana comienza con bastante prudencia. Mi saldo es de 4.929,58 € y me juego 137 a que los grandes favoritos ganan en el martes de Champions League (espoiler: ambos pierden).

Paralelamente a esta jugada, me empecé a calentar con el Real Madrid.

La cuota por la clasificación de los merengues era alta (y posible). Se trataba de que el Real Madrid remontase en Champions aun sin merecerlo, aun siendo peor, da igual. Solo que remontase. Se acerca el partido y la cuota sube.

No estoy en un momento de arriesgar tanto. Estaba en momento de construir desde abajo. Me había pasado de dinero.

¿Cómo solucionarlo?

Muy sencillo, realizo una apuesta fácil que cubra los gastos de las anteriores. En caso de no clasificar el Real Madrid, al menos cogeré esta:

Claro, la Apuesta cubre los gastos pero no las opciones. Yo ni me planteaba que el Real Madrid volviese a perder...

y perdió...

y yo perdí y perdí mucho.

Sumando todo lo anterior, había apostado y perdido casi 1.400 €. En resumen, si añadimos las apuestas pequeñas que siempre acompañan a estas, mi saldo se quedaba en 3.500 € con una pérdida total de 1.429,58 €

y empezó la locura

Cuando aposté al Real Madrid, antes de conocer el resultado, escribí este artículo:

https://wish-four-hundred.webnode.es/l/1-250-eur-al-real-madrid/

En él, planteo que en caso de perder, esta será una pérdida extraordinaria. Por tanto, de forma extraordinaria, podría reducir mi Saldo de Referencia y reiniciar desde ahí.

El motivo era que me exponía a demasiado riesgo demasiado rápido, fuera de mi sistema habitual. Me la iba a jugar a una carta demasiado rápido.

Pero no lo hice, el Real Madrid perdió el miércoles y el jueves jugaba el Manchester United:

Sobre esto también escribí un artículo:

https://wish-four-hundred.webnode.es/l/mi-mayor-error-desde-que-soy-apostador/

Se puede resumir en que la cagué, pude sacar algo de pasta por este partido pero me cubrí erróneamente.

Mi beneficio se redujo a 40,70 €. Ridículo teniendo en cuenta el gran riesgo que había asumido (2.000 €).

Por tanto no había conseguido nada y tenía que continuar apostando, eligiendo en este caso un partido para el domingo:

Y el Inter perdió también

Mi saldo bajó hasta los 2.000 € y mi situación ya era desastrosa. Tenía que jugármela pero, no sólo eso, tenía que jugármela a una cuota arriesgada. Ya no valía cualquier partido para regresar a los 4.700 € de mi saldo de referencia a a los 4.930 € de mi saldo de partida.

Elegí jugar contra el Real Madrid

Fíjate, el equipo que más pasta me ha dado ganando era el elegido para darme pasta perdiendo:

Me juego 1491,66 € y...

mi saldo se queda en 518,04

El partido iba muy bien:

0-0 al descanso. Podía cerrar y ganar algo.

0-0 minuto 60

0-0 minuto 70

0-0 minuto 75, en ese momento podía cerrar por 2.000 € ganando 500 pero seguía esperando.

Ocurrió lo peor

Gol del Real Madrid. Vinicius coge un Rechace, se abre y la pone dura al primer palo. Los 2.000 € que ofrecía el cierre bajan por debajo de los 100 €.

En sólo 5 días he convertido 4.900 € en 500 €. Con esa cantidad ya no hay cuota a la que agarrarse, he perdido lo que tanto tiempo he tardado en reunir, y lo he perdido a lo loco.

La uña de dios

Daba nombre al artículo. "La uña de dios". En el pie de Endrick, que estaba en un milimétrico fuera de juego en el inicio de la jugada. El VAR tarda más de un minuto en tirar la línea y señalar este fuera de juego absolutamente milagroso.

VENDE, VENDE, VENDE

Como si fuese un broker de wall street lanzándome sobre el mostrador para soltar unas acciones que me queman en las manos. Así me sentí vendiendo mis apuestas. Absolutamente liberado. Me quedé con la Apuesta al Athletic `por supuesto (imagínate que marca) sería un regalo extra de 4.200 € y sólo me ofrecían 160 € por ella.

Casi 2.500 €. 1.000 € más de lo jugado. Recuperando dos terceras partes de lo perdido en el partido del Inter de Milán y dejando mi saldo ligeramente por encima de los 3.000 € (segundos antes estaba en 500 €.

El Real Madrid marcó de nuevo por cierto. Si no hubiese vendido hubiese perdido.

Una mirada Atrás

Si echo la vista hacia arriba veo que, entre el martes y el domingo, he apostado 7.838,04 € a un total de 6 partidos y no he acertado ninguno.

Esto es muy importante. Son grandes Apuestas, muy meditadas. Algunas catalogadas como "Riesgo" y otras como "Seguras". Pero ninguna era un brindis al sol. Sin embargo sólo conseguí acertar dos de ellas.

  • El Manchester United lo acerté por los dos goles de ventaja pero finalmente empató
  • El Real Madrid lo cerré a tiempo pero de no haber sido así lo hubiese fallado también.

En resumen:

He fallado 6 partidos de 6. No puedo ser tan malo, algo de olfato tengo que tener. He conseguido sobrevivir con 3.000 € tras no dar una con apuestas enormes.

Conclusión, no pienses, actúa. Busca un partido ya y juega... y el lunes jugaba el Betis.

Y a la séptima acerté

No sin sufrimiento. El Betis marcó en los primeros minutos y llegó el momento de decidir si cubro o no.

Opté por esperar porque la cantidad ofrecida era muy pequeña. Aguanté las embestidas y el dominio de balón local. Puede que sin demasiado peligro pero el partido se jugaba permanentemente en la frontal del área verdiblanca.

Y para mi frustración, la cuota al empate bajaba. Eso jode mucho, si apuesto al empate nada más marcar el Betis se paga a 4,00. 15 minutos después a 3,75, en el minuto 30 se pagaba a 3,60.

Esperé y en una contra llegó el 0-2.

Ganancia limpia, sin cubrir

Me llevo la apuesta integra y me quedo con un saldo final de 4828,30 €. Me quedo a 100 € de lo que tuve hace 7 días pero, teniendo en cuenta que 24 horas antes me quedaba en 500 €, es una fantástica recuperación y un estupendo punto de partida para empezar una ronda de apuestas más modestas.

Vaya 7 días

Muy intensos. He jugado 9.138 € a 7 partidos y solo he acertado uno. Ya que mis pronósticos han sido penosos, algo habré hecho bien para quedarme en la situación final en la que me he quedado.

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