Un minuto de inspiración
Hoy no voy a hacer un crónica del partido completo. Podría hacerla y el partido bien lo merece, pero basta con pararse en 3 o 4 momentos concretos para resumir por qué estoy celebrando esta grandísima victoria.
Primero
Encuentro una gran cuota. Una cuota absurda, una cuota a la que me tengo que lanzar. 4,33 de cuota al líder, al equipo que lleva 3 victorias en tres partidos con 10 goles anotados.
Me caliento
Se calienta la cuota y me caliento yo. Sube el empate, sube la victoria visitante, y yo cojo las nuevas cuotas doblándome, triplicándome y finalmente cuadruplicándome.
Lo que inicialmente era una apuesta de 274,45 € (que ya era una cantidad importante ya que el mercado lo merecía), termina siendo un apuestón de 1.088,97.
Demasiado Riesgo
Mi propio análisis de la jugada decía que el Almería era favorito. Yo consideraba al Almería favorito. Por tanto, es una buena apuesta por lo exagerado de la cuota, no porque las tenga todas conmigo.
Además, en el momento de la apuesta, me encontraba muy cerca de mi Saldo de Referencia, iniciando la Martingala, y una apuesta de 1.000 € no estaba justificada.
Empieza el partido y la Apuesta está perdida
El Almería empieza arrollador. No pasa nada, los partidos son muy largos. Pero el problema es que se pone a meter goles.
En el minuto 20, el partido se pone 2 - 0 y el Almería sigue atacando.
Un rayito de esperanza
En una jugada muy desafortunada para el equipo local, Dion Lopy realiza una entrada realmente peligrosa y el árbitro lo expulsa con toda justicia. La patada es fortuita pero es de esas entradas que cazan al rival con la puntera apoyada y puede poner fin a su temporada. Una faena para el Almería, un susto sin consecuencias para Marco Sangalli (lo más importante) y una pequeña ilusión para este humilde apostador. La remontada será contra 10 jugadores.
Todo sigue igual
No es sólo que no llegue la remontada visitante, es que el Almería falla dos ocasiones muy claras antes del descanso. El partido pudo terminar antes del minuto 45 con un resultado imposible de remontar. Esta vez, por suerte, los locales no estuvieron acertados y sí lo estuvo el guardameta del Racing.
Segunda parte = truño
Se introducen cambios, bajan las revoluciones. El Almería cambia su rol y juega en un bloque mucho más baja tratando de marcar a la contra. El Racing es invitado a jugar más arriba pero no transmite sensaciones de remontar.
Mi apuesta está perdida
La prueba la tengo en esta jugada. En ella, doy por sentado que no hay remontada y busco la siguiente cuota para recuperar y volver al Saldo de Referencia. Me estoy dando cuenta de que incluso mencioné la apuesta al Racing como mala apuesta que he perdido y la catalogo como "jugada que no debí hacer".

Jeremy Arévalo
Un minuto y dieciséis segundos, ese es el tiempo transcurrido desde el minuto 56:51 hasta el 58:07. En ese lapso, este futbolista ecuatoriano de 20 añitos, transformó una derrota consolidada en un partido vivo.
Está claro que esto es fútbol, que estas cosas siempre pueden ocurrir. Pero el partido no tenía ninguna pinta de no moverse demasiado y el minuto de inspiración de Jeremy fue el que cambió todo. Para el todo el mérito y el reconocimiento de este apostador, ya que me quedaba con el culo al aire y, en un minuto, me vi con los bolsillos llenos.
Jeremy fue suficiente
Por supuesto, felicidades al Racing por su remontada que fue justa y merecida sobre el campo y un poco injusta por los grandes méritos futbolísticos de un rival con 10 jugadores.
Dicho esto, como apostador, el empate me valía. El último gol me da más seguridad e, incluso, me permitió cubrir la jugada a bajo precio. Pero, con el empate, la apuesta estaba acertada, ya que mi jugada no era al Racing sino al X2.
Por tanto, aunque el tercer gol le dio mucho al Racing, a mi no me dio nada. Fueron los dos goles de Jeremy los que cambiaron, para mi, el nada por el todo.
La otra apuesta
Estaba a tiempo de cerrar la famosa apuesta realizada para continuar después de la cagada que finalmente no fue cagada. Pero no lo hice. Decidí mantener mi apuesta a Turquía contra España y menuda hostia me llevé.
